domingo, 3 de mayo de 2009

ORACIÓN A NUESTRA MADRE LA VIRGEN



En este mes de mayo que acabamos de empezar no está de más acudir con frecuencia a Nuestra Madre la Virgen. Y hacerlo con nuestras palabras o con palabras prestadas, diciéndole todo eso que quiere brotar de un corazón de hijo, de un corazón enamorado: 

Señora y Madre mía, me llena de alegría invocar tu nombre. Me colma de gozo acudir a ti. 

En los momentos difíciles, en que siento el peso de tantas cosas negativas, por dentro y por fuera, sé que estás a mi lado, para sostenerme y alentarme, para llenarme de fortaleza. 

Cuando las cosas van bien quizá tienda a estar más olvidadizo, pero, aun así, sabes que te quiero y que descanso en ti, en tu regazo, como un niño pequeño y despreocupado. 

Soy hijo tuyo y me llena de orgullo tener tan buena madre. No me dejes, llévame siempre de tu mano. 

Sé tú, María, mi sendero hacia Dios. Si me despisto, si me alejo por el pecado, hazme reaccionar para que, con humildad, vuelva al camino verdadero. 

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