viernes, 14 de agosto de 2009

VIAJE A ROMA Y SALUDO AL PAPA

¡Cómo pasa el tiempo! ha hecho ya 15 años desde mi ordenación como sacerdote. Ha habido tantas cosas desde entonces, y habrá tantas, si Dios quiere, a partir de ahora... Dios que es tan bueno siempre está dispuesto a sorprendernos. Y nos sorprende.

El caso es que había que celebrarlo, con algo un poco más especial. Un compañero de curso, que no se corta un pelo, le comentó al cardenal que bien podría facilitarnos, al menos, saludar al Papa en una Audiencia general, ya que no recibe habitualmente salvo en contadísimas ocasiones. El cardenal dijo que eso estaba hecho y pudimos escaparnos a Roma.

Fuimos cinco, poquitos, pero entusiastas. Nos metimos de lleno en la ciudad eterna, viendo lo esencial. Por ver vimos y sentimos una tormenta en toda regla que nos caló hasta los huesos. Terminamos refugiándonos en la Iglesia del Iesú, de los jesuitas, muy acogedora, sobre todo en cuando estábamos tan calados como nosotros en esos momentos. Pero lo dimos por bueno, porque, efectivamente, pudimos saludar al Santo Padre. Y llenarnos de esa "romanidad" que es característica de nuestra Iglesia. Os ofrecemos alguna foto hecha con el móvil.

El Papa, que es tan delicado con todos, estuvo muy cariñoso y contamos con un testimonio gráfico, esta vez ya oficial, estrechándole la mano y comentándole alguna cosita. Nos regaló un rosario. Y vinimos, por supuesto, más contentos que unas castañuelas. Pues eso es.

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