Uno de los problemas fundamentales de todos (es verdad que a veces se achaca a los jóvenes, pero es un problema de todos) es el de la voluntad. Otra vez con la voluntad. Pero es que somos muy flojos y nos cuesta una enormidad mantener el tipo. Hay una especie de debilidad de fondo que nos lleva a no poner toda la carne en el asador, a evitar todo lo que suponga esfuerzo, a hacer dejación de las propias obligaciones, a ir a lo más cómodo.
Lo que interesa no es tanto lo que es bueno, bello y verdadero, sino lo que es fácil de conseguir y me va a reportar algún beneficio, sin que ponga mucho de mi parte. No se busca la excelencia, sino la medianía, mantener el tipo.
¿No tendríamos que cambiar el "tono"? ¿No tendríamos que poner más voluntad, esa voluntad que supone empuje, que mira al frente con los ojos iluminados, brillantes con deseos ardientes de hacer cosas grandes...?
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