
Hoy, memoria de San Josemaría Escrivá de Balaguer, inauguramos este blog parroquial. ¿Qué pretendemos con él? Sencillamente acercar a Dios a todo aquel que lo visite.
¿Qué vamos a ir incorporando a este blog? Cosas muy variadas. Sencillas, pero que ayuden a profundizar, a pensar las cosas un poco más.
Una de esas cosas sobre las que viene bien reflexionar es la voluntad de Dios.
¿No es verdad que muchas veces se pregunta uno por ello? ¿Qué querrá Dios de mí? Pues nada complicado, que seamos como debemos ser, buenos hijos, que le queramos mucho. Eso, no cabe duda es bastante. Sí, podemos pensar, pero eso ¿cómo se concreta?
Te propongo algunas pistas, tomadas de un Padre de la Iglesia, San Cipriano:
La voluntad de Dios es la que Cristo cumplió y enseñó. La humildad en la conducta, la firmeza en la fe, el respeto en las palabras, la rectitud en las acciones, la misericordia en las obras, la moderación en las costumbres; el no hacer agravio a los demás y tolerar a los que nos hacen a nosotros, el conservar la paz con nuestros hermanos; el amar al Señor de todo corazón, amarlo en cuanto Padre, temerlo en cuanto Dios; el no anteponer nada a Cristo, ya que él nada antepuso a nosotros; el mantenernos inseparablemente unidos a su amor, el estar junto a su cruz con fortaleza y confianza; y, cuando está en juego su nombre y su honor, el mostrar en nuestras palabras la constancia de la fe que profesamos, en los tormentos, la confianza con la que luchamos y, en la muerte, la paciencia que nos obtiene la corona. Tratado sobre el Padrenuestro.
Pues no deja de ser un programa de vida interesante. ¿No te parece?
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