viernes, 24 de abril de 2009

PARA PREPARAR BIEN LA SANTA MISA (1)



La Eucaristía, la Santa Misa, es el momento culminante del día para un hijo de Dios.

Allí se lleva a cabo ese milagro de amor de Dios que se entrega totalmente no en general sino por mí, que se ofrece en sacrificio por mi salvación.

¡Cuántos motivos para el agradecimiento!

De ahí que haya que poner, al menos, un poco de nuestra parte para prepararla bien.

Unas pistas para no “despistarse”.

Llegar a tiempo. Ser puntuales.

Voy a hacer el propósito de estar unos momentos en la Iglesia antes de que salga el sacerdote al altar. Y le voy a pedir a mi Ángel de la guarda a que me urja, para que no me entretenga en cosas que, aunque me parezcan urgentes, me hacen llegar tarde.

¿Qué puede ser más “urgente” que disfrutar con el Señor?

Será un primer acto de generosidad por mi parte.

Luego apagaré el móvil, porque ¿no merece mi gran Amigo que le dedique, de verdad, un buen rato sin que nadie interrumpa nuestro encuentro, nuestra conversación? 

Después ya tendré la oportunidad de volver a lo que había dejado pendiente, pero ahora ha de ser Él el protagonista.

"Mi atención sólo para Ti, te la aseguro. Ayúdame a no pensar en otras cosas, y si me vienen a la cabeza, que las ponga en tus manos para que Tú seas quien les dé la orientación adecuada"

Después, delante del Santísimo si es posible, me pondré unos momentos de rodillas. Y le pediré que me ayude a vivir muy bien ese acto que ha de marcar mi jornada.

Y le diré algunas cosas importantes...


No hay comentarios: