Ayer salía de Barajas para Burundi un grupo de chicos y chicas con muchas ganas de ayudar. Alguno de ellos es de nuestra parroquia de la Moraleja. Han fundado una ONG y quieren dar su tiempo y su cooperación a gente que lo está necesitando.
El año pasado estuvieron allí y vinieron cansados, un poco más delgados, pero con la alegría interior de haber hecho algo hermoso. Este año repiten. Estarán allí prácticamente un mes.
El verano pasado ayudaron a hacer de todo. Dieron clase a los niños. Apoyaron a las Misioneras de la Caridad de la Madre Teresa de Calcuta, y pusieron de su parte para sacar adelante algunas iniciativas materiales de una incipiente universidad que necesita brazos.
Quizá lo que más se les quedó clavado en las retinas fueron las miradas de unos niños que necesitaban muy poco para demostrar su alegría. Sólo querían ser abrazados y dejarse querer.
¿El resultado? que a pesar de llevarles muchos kilos de cosas, a pesar de llevarles su propia presencia, han venido con más de lo que dejaron allí. Les ha ayudado muchísimo.
Se ha hecho palpable lo que el Señor nos está diciendo continuamente a todos: "Hay más dicha en dar que en recibir".
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