jueves, 3 de julio de 2008

Con la nota apropiada


Le oí en una ocasión a un director de orquesta que, si en un "forte", a alguno de los instrumentos se le ocurriera ir por su cuenta, tocando "la vaca lechera" (que no es una vaca cualquiera, etc.), tampoco se notaría demasiado. Sin embargo, en un movimiento lento, qué distintas son las cosas: cualquier pequeño desajuste sonaría como ruido de latas. 
Nos amparamos con demasiada frecuencia en el maremagnum de la masa, o de ir al bulto, con su toque arrollador y estruendoso, pero no sabemos dar la nota justa, individual, sencilla. 
Pero es eso lo que habla de delicadeza y "profesionalidad". Sea como sea, el amor se muestra ahí. El amor se revela en esos momentos de una forma palmaria, clara, evidente. 
El apasionamiento es fácil cuando se tiene todo a favor, el matiz es complicado cuando hay que implicar el corazón y la cabeza, sin que haya aplausos. Hay que dar el callo en cualquier caso.

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